Identifica áreas fuertes y débiles, evaluando las condiciones necesarias para ser una organización competitiva.
Mide la calidad de las relaciones entre administración y empleados.
Cuantifica la efectividad de los factores que impactan en los resultados de la organización (calidad y productividad).
Ayuda a fortalecer la comunicación organizacional.
Fomenta el involucramiento y compromiso del personal en los procesos participativos de solución de problemas y toma de decisiones.