Proporciona bases sólidas para establecer y medir resultados de procesos de cambio organizacional.
Facilita la fijación de metas y objetivos.
Minimiza la rotación, ausentismo, problemas disciplinarios, riesgos de sindicalización, etc.
Es una herramienta de mejora continua, ya que al realizar estudios sucesivos, nos permite medir los avances, y la efectividad de las estrategias gerenciales.